
Hacer que el calor funcione en espacios reducidos
Si se dedica a fabricar copas de vino, sabe bien las dificultades que conlleva el proceso. Los hornos utilizados para doblar el vidrio suelen ser demasiado pequeños y difíciles de utilizar. Intentar colocar una lámpara infrarroja estándar en esos espacios reducidos es prácticamente imposible; simplemente no encajan.
Ahí es donde entramos nosotros en escena. En lugar de intentar forzar algo cuadrado en un agujero redondo, diseñamos calentadores infrarrojos que se adaptan perfectamente a la geometría compleja de los hornos.
Obtener la forma adecuada
El problema es que, al trabajar con vidrio irregular, un tubo recto es un obstáculo. Esto crea “zonas frías” donde el vidrio permanece frío, o bien puntos calientes que dañan el vidrio. Por eso, doblamos y cortamos los tubos de cuarzo a la longitud exacta que necesite. De esta manera, el calor llega allí donde realmente debe ir. Además, al ajustar el tamaño de la lámpara, puede lograrse mayor potencia de calentamiento en un área pequeña, sin preocuparse por cortocircuitos o daños en el chasis del horno.
Potencia y densidad térmica
Cambiar la longitud de la lámpara no solo sirve para que encaje mejor, sino también para cambiar la forma en que se distribuye el calor. Una lámpara más corta pero de alta potencia permite una mayor densidad térmica, lo que acelera el proceso de enfriamiento del vidrio. Pero hay que tener cuidado: es necesario asegurarse de que los cables y la fuente de alimentación puedan soportar esa carga. Si se utiliza mucha potencia en un espacio reducido, es importante que los ventiladores funcionen correctamente; de lo contrario, las extremidades de la lámpara se quemarán.
Instalación sencilla
No queremos que pase su fin de semana rediseñando todo su sistema de calefacción. Eso sería una pérdida de tiempo. Utilizamos conectores estándar, por lo que estas lámparas pueden instalarse fácilmente. Ya sea que necesite cables especiales o simplemente terminales de conexión, las diseñamos para que se adapten a los raíles que ya tenga.
Lo mejor de todo es que las formas personalizadas permiten que el calor alcance perfectamente todas las áreas del vaso de vino. Esto significa que el vidrio pasa menos tiempo dentro del horno, lo cual aumenta su eficiencia.
Por supuesto, doblar el cuarzo puede crear puntos de estrés. Nosotros resolvemos este problema mediante un proceso preciso de templado, de modo que las lámparas no se agrieten cuando cambian las temperaturas. Solo tiene que conectarlas y seguir trabajando.